Cervantes y Dante
Luscinda (<em>Quijote</em>, I, 23-24, 27-29 y 36), otra Francesca, “aficionada” lectora del <em>Amadís</em>
Resumen
Luscinda, aficionada a la lectura de novelas sentimentales, pastoriles o caballerescas, adopta cualidades de los personajes de aquellas narraciones y alcanza muchas de sus cualidades, desmintiendo así la teoría de muchos moralistas que creían que los libros de ficción corrompen o envilecen a quienes los leen. Una lectio affectiva, o emotiva, que a la larga también mejora a su amado Cardenio y permite salvar su relación amorosa, alejándose así del arquetipo dantesco de Francesca y Paolo.